Fui criada por el arte antes de entender lo que era.
Mi padre era un pintor nato, de formación empírica
y espíritu experimental.
Pintaba Antigua Guatemala al óleo, una y otra vez.
Yo tenía seis años y recuerdo el olor del aguarrás en mi casa, las telas crudas compradas en la zona 1
y la madera de los cuadros hechos desde cero.
Él sabía cómo darle al arte un cuerpo.
Todo esto lo hacía "por hobby",
pero yo sé que era la devoción silenciosa de alguien que pintaba porque no sabía otra manera de 'vivir'.
El amor por crear ha corrido por nuestra familia como una herencia.
Mi hermano aprendió a pintar mirándolo.
Óleo, pinceles y paciencia.
Más tarde se dedicó a estudiar Artes Plásticas e Historia del Arte en la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Era un artista puro, profundamente talentoso y totalmente entregado al arte.
Mi padre pintó hasta el día de su muerte,
en 2018.
Seis años después, en 2024, mi hermano también partió,
a 3 días de cumplir 33 años. 333.
Perderlos lo cambió todo.
No porque el arte se fuera de mi vida,
sino porque me llevó más cerca de él.
Mi forma de crear se expandió; en cómo observo, interpreto y construyo.
Creció mi curiosidad, y mi amor por la historia del arte con ella; el origen, el impacto, la forma y el fondo.
Desde la muerte de mi padre,
visitar museos ha sido una forma de sentir el presente.
Desde la de mi hermano, una forma de percibir y experimentar el estar viva.
Me gusta que mi apellido sea Mus.
Musa. Museo.
No como concepto,
sino como destino.
Creo en el arte como algo vivo. Como algo que se transforma y que transforma.
Y desde ahí empiezo a crear.
No solo por hacer.
Sino para permanecer.
Ricardo Mus
Painter · Guatemala
Kevin Mus
Artist · Guatemala